¿Por qué cierran los negocios de barrio y en los centros de las ciudades?

Se está convirtiendo en costumbre leer artículos en los periódicos sobre por qué cierran más negocios de los que abren en los barrios y en los centros de las ciudades.

Sin entrar a valorar muchas cosas, voy a intentar plasmar en una serie de artículos las causas que yo veo como importantes; y que, muchas veces, escapan a los análisis del periodismo de medios masivos.

Para empezar, hay que ser valiente y contar la verdad: las principales causas están en las personas que inician esos negocios y no en una mano negra que mueve los hilos de la economía desde Ministerios, Consejerías y Concejalías. Falta formación y falta capacidad; aparte de la falacia esa del «emprendedor» como empresario capaz de sacarse de la manga un negocio poniendo ganas e ilusión.

El fracaso de los programas de emprendedores

Desde que empezó la crisis, allá por 2008, se empezó a hablar del traspaso de trabajadores (ámbito laboral) al Régimen de Autónomos (ámbito mercantil). Quizás fuese entonces cuando se empezó a ver el problema. Pero ya venía de antes. Quizás fuese entonces cuando se empezase a ver aquello como un problema. Pero no era nada nuevo.

Recuerdo la aparición estelar de Don Mariano Rajoy allá por 2009 (en la oposición aún) ante los delegados de las Asociaciones de Jóvenes Empresarios de toda España; y su desfachatez (ahora esto es un cumplido) al afirmar que para crear 3.000.000 de puestos de trabajo (así, con todos sus ceros) había que «crear» 1.000.000 de emprendedores. Como cuando IKEA fabrica 1.000.000 de sillas, más o menos.

Aupado a la cumbre de la mayoría absoluta gracias a disparates como este, desplegó toda la potencia de su «recortada» para que cualquier chiringuito empresarial tuviera su programa de «aceleración» de emprendedores. Ya no era cuestión de fabricarlos. Llegaba con «acelerarlos».

Desconozco si llegarían al millón. Lo que sí sé es que fueron muchos. Y también sé que muy pocos de ellos lograron su objetivo. Fue una crisis de objetivos. El de unos era poder vivir de su negocio. El de otros era sacarlos de las listas del paro y que cotizaran.

En eso de la cotización, se vio el principal impulso: 50€ de cuota los dos primeros años. De todo lo demás, poco o nada.

De allí salían los héroes de esta historia (los emprendedores, claro) teniendo perfectamente claro lo que tenían que hacer para emprender: apuntarse en Hacienda, en la Seguridad Social, solicitar Licencias Municipales, ayudas de todo tipo, financiación, subsidios, amortizaciones…

Todo ello abocaba a la quiebra de más del 80% de las iniciativas. Vamos a ver por qué.

Los objetivos del Negocio

Un negocio se basa en ingresar dinero. Emprendedor o Empresario de la Patronal, lo siento… eso es así. Y no se puede basar ese ingreso en la financiación, las ayudas y los subsidios. Ni siquiera en contar con que te devuelvan el IVA de tu inversión. Nada de eso sucede.

Solo puedes contar con el dinero de las ventas.

Los programas de «aceleración» se parten en dos itinerarios paralelos. Por un lado la guía práctica de cómo emprender y por el otro un «acompañamiento» a la hora de desarrollar un Modelo de Negocio. Lo primero es lo fácil. Lo segundo lo difícil.

Como escribía Ángel Mañas en la novela Las Historias del Kronen, «A tí te dan un MECANO y ya te crees ingeniero». Hay que ser valiente y decir a las claras: la ingeniería no es esto, la ingeniería es lo otro, lo que estudias durante años y ejerces durante muchos años más. Uno empieza a ser ingeniero cuando está a punto de jubilarse, cuando deja de lado todo lo que no es ingeniería y se concentra en lo importante. Antes puede ser buen negociante o buen gestor; incluso, a veces, llega con ser buena persona. Hay que se valiente o, por lo menos, estar a la altura del valor que demuestra el que emprende.

Y aquí viene el otro palo: Emprender es un acto de valentía; no un acto desesperado ante la falta de alternativas. Una persona no puede «tener que emprender» porque no tiene otra cosa que hacer cuando se despierta por la mañana.

Ni una cosa ni otra guiaron una criba eficaz de esos Modelos de Negocio que se «acompañaban». A la gente se le dio el MECANO y a correr; que era de lo que se trataba.

Pero a nadie se le cae el negocio por elegir mal su estructura societaria o por errar a la hora de darse de alta en la Seguridad Social (o, simplemente, no darse de alta); puede caer un problema e incluso una multa pero no se viene abajo un negocio que vende.

Decir que el principal motivo para el cierre a los 24 meses es el fin de la ayuda a los nuevos emprendedores (la famosa tarifa plana) es ahondar en lo mismo. Se cae el negocio que no vende después de 24 meses; no el que lo hace.

Y ahí, héroes de esta historia, está el gran error: los motivos del cierre están en los Modelos de Negocio; no en las manos negras ni en los abusos por parte de los Centros Comerciales.

Vamos a analizar ahora eso de los centros comerciales: ¿Abusos o, simplemente, ventajas competitivas bien utilizadas?

¿Por qué cierran negocios en las ciudades? (I)
5 estrellas - 1 voto[s]

Queremos saber tu opinión:

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies